Análisis: En las elecciones riojanas volvió a confirmarse el predominio del oficialismo justicialista

CJWIwyCWgAY9C95No hay lugar a dudas: en las elecciones riojanas volvió a confirmarse el predominio del oficialismo justicialista. La provincia se suma así al abultado número de oficialismos provinciales victoriosos en 2015. Y aportó un triunfo para el gobierno nacional, si no importante desde el punto de vista cuantitativo -el electorado representa sólo el 0,8 por ciento del padrón nacional-, al menos en términos simbólicos, ya que en un domingo de varias elecciones provinciales cuyos resultados fueron adversos al kirchnerismo, La Rioja sirvió como escenario para que el pre-candidato presidencial del Frente para la Victoria se mostrara festejando.

Estos resultados, favorables al oficialismo provincial y nacional, muestran una serie de regularidades respecto del pasado, atenuadas por algunos factores de cambio:

El vicegobernador sucede al gobernador, pero mediante elecciones. Es característico de la política riojana que los gobernadores sean sucedidos por sus vicegobernadores. Pero la novedad es que, por primera vez en dos décadas, hay un cambio de gobernantes mediante elecciones. Recordemos que al ex gobernador Ángel Maza  lo sucedió su vice Luis Beder Herrera luego de ser destituido en un juicio político, en el marco de un conflicto originado porque el primero quería volver a presentarse a elecciones para un cuarto mandato. Ahora, Luis Beder Herrera, con dos mandatos cumplidos, será sucedido por su vicegobernador, Sergio Casas, pero en el marco de un proceso electoral, lo que puede significar un cambio en el modo de circulación de las elites políticas locales.

Triunfo del oficialismo, pero con polarización. Se consagró la fórmula Casas-Bosetti, pero el oficialismo ha disminuido su caudal electoral y creció la oposición liderada por sectores provenientes del radicalismo. Este resultado sólo encuentra antecedentes en la elección de 1983, cuando la fórmula encabezada por Carlos Menem había superado por 15 puntos a la Unión Cívica Radical. Luego se había ido ampliando la brecha, hasta el punto en el que los actores externos al justicialismo pasaron a ocupar un lugar marginal en la competencia. En 2015, con el antecedente de las elecciones legislativas de 2013, la oposición no peronista logró plantear un nuevo desafío al oficialismo, mostrando mayores niveles de competitividad del sistema político.

Mayoría oficialista en la Legislatura, pero con leve avance opositor. El oficialismo mantiene su lugar indiscutido de predominancia en la Legislatura provincial. Antes del proceso electoral se encontraba compuesta por 32 diputados oficialistas y 4 opositores. Las 20 bancas a renovar, distribuidas en 13 departamentos, eran todas oficialistas y casi todas fueron renovadas por el oficialismo, lo que podría resultar sorprendente si se tienen en cuenta los resultados electorales, pero que se explica por un sistema electoral altamente distorsivo y por el uso por parte del oficialismo de listas colectoras para eludir la norma de tope de bancas para las mayorías. Aun con estos obstáculos, si los resultados del escrutinio provisorio se mantienen, la oposición podría obtener entre 1 y 2 bancas nuevas, un cambio limitado pero novedoso para la provincia.

¿Cómo explicar lo ocurrido? La gradualidad de los cambios puede deberse en parte a la reforma constitucional de 2008, que al eliminar la reelección indefinida y cambiar la representación legislativa modera levemente la ventaja del oficialismo. También puede explicarse por los efectos no deseados de la estrategia de listas colectoras, que en esta ocasión ha dado lugar a que fuerzas políticas opositoras alcancen resultados competitivos, “colándose” entre las listas oficialistas. También, en menor medida, deben considerarse los cambios en los clivajes políticos en ciertos departamentos pequeños, que ya no muestran un predominio incontestable del justicialismo. Por último, un factor relevante es la aparición de alternativas competitivas en el orden nacional. El escenario de 2015 se presenta con mayores posibilidades de alternancia en comparación con 2007 y 2011, lo que da señales al electorado y a los referentes locales, que tienen mayores incentivos para asociarse y competir.

Una nota final respecto de la administración electoral: la multiplicación de boletas colectoras, especialmente en los departamentos más populosos (Capital, Chilecito, Chamical y Arauco) parece haber dificultado tanto la votación como el escrutinio posterior. La información oficial publicada por la justicia electoral provincial mostró problemas en el conteo de los votos, evidenciados en los telegramas electorales, y asimismo los datos totales y por departamento mostraban inconsistencias, que se espera se subsanen con el recuento definitivo.

Con una mirada lejana se podría sostener que no hay nada nuevo bajo el sol riojano. Pero el seguimiento de futuras elecciones permitirá poner estos resultados en perspectiva y remarcar sus rasgos significativos.

Por Julieta Lenarduzzi, UBA. Investigadora invitada de Cuadernos Electorales. Cippec

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