Deuda: incertidumbre por la falta de solvencia de La Rioja

La decisión del gobierno de La Rioja de no pagar el cupón de intereses por US$14 millones que venció el 24 de febrero y tomarse los 30 días de gracia para renegociar los términos con los acreedores volvió a poner en el centro de la escena la preocupación que generan las deudas de las provincias . Los analistas consultados por el diario La Nación coincidieron en que la “gran incógnita” es cuánto tiempo lograrán ser solventes algunas administraciones.

Chubut es, desde hace meses, la más complicada si se compara la relación entre recaudación y deuda: 1,79 según un reporte del Centro de Economía Política Argentina Cepa ) del año pasado. Le siguen Neuquén (1,27); Jujuy (1,09); Buenos Aires (1,03) y Mendoza y Córdoba, con 0,94. La Rioja tenía ese mismo indicador, lo que la dejaba fuera de una zona de riesgo inminente, pero -después del intento de reperfilar de Axel Kicillof- fue la primera en convocar a los acreedores.

El gobernador chubutense, Mario Arcioni, quiere renegociar un bono de US$650 millones que vence en 2026 y otro de 2021; apuntaría a recortar intereses y extender al menos cuatro años el plazo de pago. Esos bonos tienen una garantía especial, la de las regalías petroleras, lo que es un punto a favor.

El intendente de la ciudad de Córdoba, Martín Llaryora, adelantó su intención de renegociar el vencimiento semestral de los intereses del bono internacional de US$150 millones emitido por la anterior gestión radical. Debe devolver US$50 millones por año, desde 2022. “Solo cumplir con los intereses es complicadísimo y eso debe ser renegociado”, le dijo a La Voz del Interior .

Virginia Fernández, analista de la consultora Quantum que dirige el experto en deuda Daniel Marx, admitió a este diario que “todas” las provincias están “complicadas” por la falta de acceso a financiamiento y que ya el mercado está realizando “diferenciaciones”.

En total, la deuda de las provincias en moneda local y extranjera ronda los US$26.000 millones. Este año hay pagos por US$3330 millones y $126.000 millones, conforme a datos de Economía y Regiones. La ciudad y la provincia de Buenos Aires son las que acumulan más vencimientos en 2020 (entre ambas, $60.500 millones).

“La Rioja ya estaba siendo castigada; Chaco, también, y tiene un nivel de deuda bajo y razonable, pero también su capacidad de pago es limitada. Hay otras, como Neuquén, Mendoza y Córdoba, que se están diferenciando por la positiva, pero la duda es cuánto tiempo podrán ser solventes”, agregó.

Los ingresos de todas las provincias están golpeados. La recaudación propia en la mayoría de los casos acumula un año y medio de caída mientras que también hay bajas en la coparticipación, fruto de la recesión. Los mercados están cerrados y la negociación para que la Anses refinancie deudas, como hizo con Kicillof, también está complicada. El denominador común de los gobernadores es cómo conseguir alivio para sus cuentas.

Los analistas advierten que cada vez es más complicado diferenciar entre la voluntad y capacidad de pago de los gobernadores y la decisión que pueden tomar algunos “de aprovechar la situación política y acompañar la estrategia de la Nación”. Aunque reconocen que, en ese caso, deben demostrar sus situación con números claros.

“El canje nacional se terminará haciendo; de una u otra forma se cerrará -describió Fernández-. Pero hay que tener presente que la tasa de rendimiento en general dependerá del programa económico que se presente. No basta con hacer el reperfilamiento”.

Oren Barack, director gerente de renta fija de AGP Alliance Global Partners con sede en Nueva York, afirmó a Bloomberg que los inversores pueden estar perdiendo oportunidades en la Argentina al suponer que cada emisor está “tan mal” como la Nación. Indicó que las provincias deben evitar la reestructuración “a toda costa”, en especial las que necesitan recursos para desarrollos de petróleo y gas y aquellas con niveles de deuda y vencimientos relativamente bajos.

Los gobernadores salieron a emitir deuda en 2016 y 2017. En 2018, con el inicio de la crisis, la tendencia se cortó. Según Fitch Ratings, los inversores se sintieron atraídos por un historial de pagos de las provincias que es mejor que el de Nación y por las expectativas que había en el macrismo.

Las provincias quedaron expuestas porque no tienen stock de ahorros y dependen del flujo anual de ingresos que está golpeado por la caída de la actividad. Recaudan en pesos -a excepción de las patagónicas, con regalías atadas al dólar- y por lo tanto la devaluación empezó a complicarlas aun antes de que Nación anunciara su reperfilamiento.

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German La Rioja

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