Relevamiento de precios: La inflación interanual está en 25%

Según un relevamiento de precios online (IPCe) indica que los precios correspondientes a la semana del 9 al 15 de febrero subieron 0.38%. Luego de que en la semana del 23 de febrero al 1 de marzo la inflación semanal alcanzara 0.43%, la suba de precios aumentó su ritmo a 0.48% en la semana del 2 de al 8 de marzo para reducirlo hasta 0.38% entre el 9 y el 15 de febrero.

La variación semanal ubica la inflación cuatro semanas en 1.66%, equivalente a 1.84% mensual. Luego de que en la semana del 2 de febrero la inflación cuatro semanas registrara un aumento de 1.15%, su menor ritmo en lo que va del 2015 y equivalente a un aumento de 1.23% mensual, el registro se fue incrementando hasta alcanzar un 1.80% (1.99% mensual) la semana del 2 de marzo. La baja del último registro semanal hizo que la inflación de las últimas cuatro semanas descienda hasta 1.66% (1.84% mensual).

El IPCe-CABA mostró en las últimas cuatro semanas una variación superior: 1.83%. El índice de precios relevado y ponderado según la canasta del IPC de la Ciudad de Buenos Aires tuvo una variación semanal de 0.57%, 0.19pp por arriba del índice nacional, y acumula una variación cuatro semanas también superior (1.83% vs. 1.66% respectivamente).

La inflación interanual ya está en 25%. A un año corrido nuestro IPCe registra un aumento de precios acumulado de 25.3% mientras que para el mismo periodo el IPCe-CABA registra 26.7%.

A nivel rubro, la inflación semanal mostró una leve tendencia al alza con 17 rubros registrando bajas o variaciones menores que la semana anterior y 13 registrando subas. Las principales subas se concentraron en Juguetes y juegos (+3.6%), seguido por Alojamientos y excursiones (+2.1%) y Diarios y periódicos y Productos lácteos y huevos (ambos +1.5%). Por el lado de las bajas, lideró el rubro Adquisición de vehículos (-3.8%) seguido por Artefactos para el hogar (-0.5%) y Batería de cocina, cubiertos, vajilla y otros (ambos -0.3%).

 

 

Argentina entre los países con mayor inflación en el mundo

La inflación es un fenómeno erradicado en los países bien organizados y más frecuente entre los que atraviesan experiencias traumáticas. La Argentina es uno de éstos. Las evidencias internacionales desmienten el diagnóstico oficial de que la inflación ayuda al crecimiento. Prueba de ello es que los países vecinos tienen mayor crecimiento con menor inflación que la Argentina. El retorno de la inflación al país es el reflejo de su retroceso. Para recuperar la estabilidad y el crecimiento será necesario abordar una desafiante agenda de reconstrucción institucional.  

La teoría económica indica que la inflación es un fenómeno muy perjudicial. Por un lado, genera incertidumbre y desalienta el ahorro. Esto trae asociado un clima adverso a la inversión que limita la expansión de la producción y los empleos de calidad. Por otro lado, opera como un impuesto muy regresivo porque recae con mayor intensidad sobre los sectores más vulnerables. Mientras que la estabilidad de precios es una condición necesaria para el desarrollo, la inflación es fuente generadora de empobrecimiento.

Lamentablemente en la Argentina gran parte de la discusión en torno a la inflación está centrada en las distorsiones de las estadísticas oficiales. Mucha energía y tiempo se destinan a analizar el contraste entre la medición del INDEC (que estima la inflación anual en el año 2014 en el 23,9%) y las mediciones alternativas de los relevamientos privados (que señalan que el aumento de los precios al consumidor en el año 2014 habría sido del 38,5%). La ausencia de mediciones confiables de inflación es propio de un país primitivo, pero esto no exime de la obligación de dimensionar la relevancia del fenómeno.

Para ello resulta pertinente contrastar tasas de inflación entre países de ingresos medios comparables con Argentina. Según datos de los organismos de estadísticas oficiales de cada país, se observa que:

  • En los países de América del Sur y México, la inflación promedio es de 5,0% anual.
  • En los países de ingresos medios de Asia, el aumento promedio de los precios al consumidor es de 2,7% anual.
  • En los países de Europa del Este la tasa de inflación promedio es de 0,1% anual.

Estos datos indican que, cualquiera sea la fuente que se tome como referencia (la privada o la oficial), la inflación en Argentina está entre las más altas del mundo. Solo se ubica  por debajo de Venezuela (63,9%) y en niveles similares a un país en guerra como Ucrania (24,9%). La inflación argentina supera a la de Rusia (15,0%), país bloqueado por EEUU y Europa. No hay dudas de que el ritmo de aumentos de precios que sufre la Argentina, aun considerando como válidas las estimaciones oficiales del INDEC, se corresponde con una economía que está funcionando muy mal.

La visión oficial es que la alta inflación oficial ayuda a sostener el crecimiento. Sin embargo, el INDEC informa que el nivel de actividad económica está estancado y con tendencia al declive. El último dato disponible correspondiente al 3° trimestre del 2014 señala una variación negativa de -0,8%. En el resto de la región, la mayoría de los países muestran variaciones de actividad económica positivas, como es el caso de Bolivia (5,4%), Colombia (4,2%), Uruguay (3,7%), Ecuador (3,5%), México (2,2%), Perú (1,8%) y Chile (0,8%). En todos estos países, la tasa de inflación oscila entre 3% y 8% anual.

Los efectos dañinos de la inflación que la teoría económica señala son palpables en la Argentina. No sólo que la actividad económica transita un período de recesión sino que, consistente con ello, el empleo formal en el sector privado también esta estancado. Mientras tanto, la mejora en la distribución personal del ingreso se detuvo y hay síntomas de reversión. Esto demuestra que los pobres están siendo los más castigados porque son los que menos herramientas tienen para defenderse frente a la inflación.

La inflación no se combate manipulando índices. Tampoco negándose a imprimir billetes con denominaciones que faciliten las transacciones y el funcionamiento de las cajeros automáticos. Mucho menos pretendiendo fijar precios en reuniones entre burócratas y representantes de las cámaras empresarias para analizar estructuras de costos. Por el contrario, la clave de la estabilidad con crecimiento es un manejo prudente de la política fiscal y reglas para que el Banco Central actúe con independencia en pos del objetivo de cuidar el valor de la moneda. Ambas, son áreas centrales de la agenda de reconstrucción institucional que deberá abordar la Argentina en los próximos años como prerrequisito para ingresar en una senda de progreso social sostenido.

La inflación anual llega al 40% según las provincias

En los últimos días, desde el Gobierno y también desde empresarios y sindicalistas oficialistas, distintos voceros salieron a descalificar los cálculos de inflación que elaboran las consultoras privadas y que oscilan en torno del 40% anual. “Es un dibujo”, fue uno de los argumentos más utilizados.

Como contrapartida, el oficialismo puso en marcha una maquinaria de difusión para instalar la idea de que la inflación real “se ubica en torno del 24%”, como dijo en un momento el secretario de Comercio, Augusto Costa.Sin embargo no tuvieron en cuenta que las mediciones oficiales que realizan las oficinas de estadísticas provinciales registran que en los últimos 12 meses los precios minoristas tuvieron un incremento promedio que se mueve entre el 38,1% y 43,4%, según el caso.

Se trata de las mediciones de la Direcciones de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, de San Luis, de Neuquén y de Tierra del Fuego que realizan sus relevamientos de precios en forma independiente del INDEC.Un aspecto que los funcionarios kirchneristas no tuvieron en cuenta es que el recurso de utilizar los índices oficiales provinciales frente al descrédito del INDEC, no fue una idea de la oposición, sino del actual ministro de Economía Axel Kiciloff antes de ser funcionario nacional.

Como director del Centro de Estudios para el Desarrollo Argentino (CENDA), Kiciloff cuestionaba los índices del INDEC y confiaba en los números oficiales de las provincias, que siempre fueron muy similares a los de las consultoras privadas que ahora critica desde su nuevo cargo. A tal punto, que denominó a ese índice IPC-7 Provincias porque tomaba en cuenta las cifras de las direcciones oficiales de estadísticas de Jujuy, Neuquén, Entre Rios, Chubut, Salta, La Pampa y Rio Negro.

Después, al asumir como Secretario de Política Económica del Ministerio de Economía, Kiciloff discontinuó la elaboración y difusión del IPC 7 Provincias en su centro de estudios.

Además, por presión del Gobierno, hubo varias provincias que dejaron de hacer sus propias mediciones sobre el comportamiento de los precios y se subordinaron a los relevamientos del INDEC.

En cambio, mantuvieron sus relevamientos San Luis y Neuquén y se agregaron Tierra del Fuego y Ciudad de Buenos Aires con índices muy convergentes entre si y muy similares a las de las consultoras privadas.

Las mediciones provinciales, como las de las consultoras, registran para los últimos meses una desaceleración del aumento de los precios que pasaron de subas promedio del 3,5% en los primeros meses de 2014, tras la devaluación brusca del peso, a aumentos de casi el 2% en los últimos tres meses.

Sin embargo, como venían acumulando alzas mayores a las que informaba mensualmente el INDEC, mantienen registros que duplican las cifras que publica el Instituto Nacional.

Este cambio de tendencia en el comportamiento de los precios fue atribuido por los analistas a la recesión de la economía, como consecuencia de la caída del poder de compra de la población. Y también al retroceso del dólar marginal.

Mientras tanto, la polémica sigue instalada. Desde el Gobierno cuestionan que las consultoras no dan información sobre cómo elaboran sus mediciones y ponen en duda su capacidad de relevamiento y la transparencia de sus resultados.

Una de estas consultoras es la de Graciela Bevacqua, ex técnica del INDEC, quien registró en noviembre una suba de 1,5%. Así, la variación en once meses fue del 36,2% y la interanual llegó al 40,2%.

Sin embargo, al mismo tiempo el INDEC también se niega a hacer más transparente su tarea: no da a conocer los números desagregados de su medición, no difunde la evolución de los precios de las distintas regiones como había prometido, ni publica la lista de precios medios de los principales alimentos y artículos de limpieza. Tampoco hizo el empalme de la nueva serie con la anterior.

Mucha de esta información era de acceso público antes de la “intervención” política del INDEC, en 2007, a manos del entonces secretario de Comercio Guillermo Moreno.

Los cuestionamientos del Gobierno contra las mediciones alternativas de inflación también apuntaron contra el Congreso. A través de legisladores oficialistas se impulsó un pedido para que la oposición en Diputados deje de publicar el llamado “IPC Congreso” que refleja el promedio de cálculos de inflación que elaboran las consultoras privadas. Estas consultoras habían sido multadas por Moreno antes de su renuncia.

La inflación perjudica más a los pobres

Los datos oficiales sobre distribución del ingreso ofrecen otra evidencia del agotamiento del modelo populista. Según el INDEC, los hogares de menores ingresos –segmento que en la última década venía disfrutando de una mejora relativa en su situación– ahora son los más perjudicados por la aceleración de la inflación. En el fin del ciclo es fundamental contar con un plan para reducir la inflación y un programa integral de recuperación del Estado.

El INDEC dio a conocer el informe sobre distribución del ingreso correspondiente al 2° trimestre del año 2014. El dato más significativo es que los avances hacia una mayor  igualdad se han estancado. El valor del coeficiente de Gini (que varía entre 0 cuando la igualdad es absoluta y 1 cuando la desigualdad es extrema), considerando los ingresos familiares per cápita, llegó a superar el nivel de 0,53 en el año 2003 luego de la última crisis. A partir de esa época se inició un proceso de mejora en la distribución del ingreso que se prolongó hasta el año 2012. A partir de allí, el coeficiente de Gini estimado por el INDEC se estabilizó en el entorno de 0,42.

La detención del proceso de mejora en la distribución del ingreso está asociada al contexto de recesión en la actividad económica y a la aceleración de la inflación. Mientras que hasta el año 2013 los ingresos de las familias crecían a un ritmo superior al de los precios, en el último año el proceso se revierte ya que ahora es la inflación la que supera el aumento de los ingresos. A esto se agrega un cambio en la relación de los ingresos entre los diferentes estratos socioeconómicos.

En este sentido, la información oficial muestra que para los primeros semestres de cada año el ingreso per capita familiar de los hogares tuvo el siguiente comportamiento:

Los ingresos del 25% de hogares más pobres crecieron a razón del 29% entre los años 2004 y 2013 mientras que aumentaron apenas un 23% en el año 2014.

En el segmento medio de la distribución del ingreso los ingresos crecieron a razón del 27% entre los años 2004 y 2013 y al 25% en el año 2014.

Entre el 10% de hogares de mayores ingresos el ingreso creció a razón de 24% entre los años 2004 y 2013 mientras que en el año 2014 aumentó un 25%.

Estos datos muestran que hasta el año pasado los ingresos de las familias crecían a un ritmo superior al de los precios, especialmente entre los hogares más pobres. Pero en el año 2014 estas tendencias se revierten. El aumento nominal en los ingresos de las familias no llega a compensar el ritmo de crecimiento de los precios y los hogares más pobres son los que más pierden. Es decir, la aceleración de la inflación aparece claramente asociada a una distribución más regresiva del ingreso.

No es la primera vez que la Argentina transita ciclos de este tipo. En la fase inicial de la aplicación de políticas populistas todos los segmentos sociales disfrutan del aumento de los ingresos y los sectores más postergados, además, se benefician de una redistribución a su favor. Esto explica que el populismo tenga en sus inicios un aval político amplio. Pero cuando el modelo se agota debido a las inconsistencias de las políticas que lo sustentan las tendencias se invierten. La inflación se acelera y los aumentos nominales de ingresos no llegan a compensar el incremento de los precios. Quienes aparecen con menor capacidad de defensa frente a la aceleración de la inflación son los hogares más pobres.

Los costos sociales se potencian porque, ante el agotamiento del modelo, se intensifica la puja distributiva y los sectores más acomodados se imponen sobre los más vulnerables. Un testimonio sumamente ilustrativo son las artimañas desplegadas desde el sector público para eludir el pago del impuesto a las ganancias. Dado que este impuesto es el que más contribuye a la mejora en la distribución del ingreso resulta tan hipócrita como reaccionario que desde áreas estatales, como el Poder Judicial y Aerolíneas Argentinas, se impulsen mecanismos para que sus empleados eviten su pago.

En la instancia en que se comienzan a explicitar las consecuencias del modelo populista es clave no equivocar el diagnóstico. La inflación no es fruto de conspiraciones foráneas o de la oposición sino del manejo irresponsable del sector público. Con un poco menos de impericia y algo más de visión política se puede instrumentar un plan de estabilización exitoso. Más difícil será reconstruir el Estado luego de la profunda desprofesionalización a la fue sometido en la última década, pero el desafío es tan urgente como impostergable.

La inflación perjudica más a los pobres

Los datos oficiales sobre distribución del ingreso ofrecen otra evidencia del agotamiento del modelo populista. Según el INDEC, los hogares de menores ingresos –segmento que en la última década venía disfrutando de una mejora relativa en su situación– ahora son los más perjudicados por la aceleración de la inflación. En el fin del ciclo es fundamental contar con un plan para reducir la inflación y un programa integral de recuperación del Estado.

El INDEC dio a conocer el informe sobre distribución del ingreso correspondiente al 2° trimestre del año 2014. El dato más significativo es que los avances hacia una mayor igualdad se han estancado. El valor del coeficiente de Gini (que varía entre 0 cuando la igualdad es absoluta y 1 cuando la desigualdad es extrema), considerando los ingresos familiares per cápita, llegó a superar el nivel de 0,53 en el año 2003 luego de la última crisis. A partir de esa época se inició un proceso de mejora en la distribución del ingreso que se prolongó hasta el año 2012. A partir de allí, el coeficiente de Gini estimado por el INDEC se estabilizó en el entorno de 0,42.

La detención del proceso de mejora en la distribución del ingreso está asociada al contexto de recesión en la actividad económica y a la aceleración de la inflación. Mientras que hasta el año 2013 los ingresos de las familias crecían a un ritmo superior al de los precios, en el último año el proceso se revierte ya que ahora es la inflación la que supera el aumento de los ingresos. A esto se agrega un cambio en la relación de los ingresos entre los diferentes estratos socioeconómicos.

En este sentido, la información oficial muestra que para los primeros semestres de cada año el ingreso per capita familiar de los hogares tuvo el siguiente comportamiento:

Los ingresos del 25% de hogares más pobres crecieron a razón del 29% entre los años 2004 y 2013 mientras que aumentaron apenas un 23% en el año 2014.

En el segmento medio de la distribución del ingreso los ingresos crecieron a razón del 27% entre los años 2004 y 2013 y al 25% en el año 2014.

Entre el 10% de hogares de mayores ingresos el ingreso creció a razón de 24% entre los años 2004 y 2013 mientras que en el año 2014 aumentó un 25%.
Estos datos muestran que hasta el año pasado los ingresos de las familias crecían a un ritmo superior al de los precios, especialmente entre los hogares más pobres. Pero en el año 2014 estas tendencias se revierten. El aumento nominal en los ingresos de las familias no llega a compensar el ritmo de crecimiento de los precios y los hogares más pobres son los que más pierden. Es decir, la aceleración de la inflación aparece claramente asociada a una distribución más regresiva del ingreso.

No es la primera vez que la Argentina transita ciclos de este tipo. En la fase inicial de la aplicación de políticas populistas todos los segmentos sociales disfrutan del aumento de los ingresos y los sectores más postergados, además, se benefician de una redistribución a su favor. Esto explica que el populismo tenga en sus inicios un aval político amplio. Pero cuando el modelo se agota debido a las inconsistencias de las políticas que lo sustentan las tendencias se invierten. La inflación se acelera y los aumentos nominales de ingresos no llegan a compensar el incremento de los precios. Quienes aparecen con menor capacidad de defensa frente a la aceleración de la inflación son los hogares más pobres.

Los costos sociales se potencian porque, ante el agotamiento del modelo, se intensifica la puja distributiva y los sectores más acomodados se imponen sobre los más vulnerables. Un testimonio sumamente ilustrativo son las artimañas desplegadas desde el sector público para eludir el pago del impuesto a las ganancias. Dado que este impuesto es el que más contribuye a la mejora en la distribución del ingreso resulta tan hipócrita como reaccionario que desde áreas estatales, como el Poder Judicial y Aerolíneas Argentinas, se impulsen mecanismos para que sus empleados eviten su pago.

En la instancia en que se comienzan a explicitar las consecuencias del modelo populista es clave no equivocar el diagnóstico. La inflación no es fruto de conspiraciones foráneas o de la oposición sino del manejo irresponsable del sector público. Con un poco menos de impericia y algo más de visión política se puede instrumentar un plan de estabilización exitoso. Más difícil será reconstruir el Estado luego de la profunda desprofesionalización a la fue sometido en la última década, pero el desafío es tan urgente como impostergable.

Los aumentos de salarios no compensarán la inflación

Los incrementos de remuneraciones acordados en los convenios colectivos de trabajo para el año 2014 resultarán similares a la inflación oficial y por debajo del verdadero aumento de los precios. Esta caída en el salario real es otro indicio  de que el “modelo” está agotado. Con reglas que no incentivan la inversión ni la productividad y un creciente desequilibrio fiscal, el resultado predecible es el estancamiento económico y el deterioro social aun en un contexto internacional que continúa siendo muy favorable.

Los “modelos populistas” han sido estudiados profusamente en la literatura económica. El esquema se basa en la expansión del consumo y el gasto público. En el inicio, mientras la inflación se mantiene en niveles moderados, la población disfruta de mejoras en sus niveles de ingresos reales. Esto motoriza la actividad económica y el empleo. Pero se trata de un proceso no sustentable. Los límites se exteriorizan cuando la inflación se acelera, los salarios reales se deterioran y caen la producción y el empleo.

La política económica que se viene aplicando en la Argentina en la última década encuadra en los lineamientos de un “modelo populista”. Obviamente que hay diferencias con similares estrategias aplicadas en el pasado. Entre la más importante se destaca el contexto internacional especialmente favorable. Sin perjuicio de ello, y dado que no hay diferencias de sustancias, resulta pertinente evaluar la etapa del ciclo populista que se está atravesando.

Tomando datos oficiales del INDEC para los salarios y del Congreso Nacional para los precios, dadas las distorsiones ocurridas en la medición de la inflación, se observa que:

En el período que transcurre entre los años 2003 y 2008 el salario registrado creció al 23% anual mientras que los precios lo hicieron al 14% anual.

Entre los años 2008 y 2013 el salario formal creció al 26% anual mientras que el crecimiento de los precios se aceleró llegando al 24% anual.

En la primera mitad del 2014 los salarios vienen creciendo a razón de 31% anual mientras que los precios crecen al 39% anual.

Estos datos muestran que se está entrando en la fase donde la inflación supera el crecimiento de los salarios. El fenómeno se confirma con información publicada por el Banco Central que señala que en los convenios colectivos de trabajo de las principales actividades económicas se han acordado aumentos de salarios para el año 2014 del orden del 31% anual. Se trata de un valor que resulta inferior a las mediciones de inflación que difunde el Congreso Nacional y similar al aumento de precios que viene reportando el INDEC con la nueva medición oficial del Índice de Precios al Consumidor.

La evolución de salarios y la inflación en la última década reflejan las etapas del “modelo populista”. Entre los años 2003 y 2008 las remuneraciones recuperaron la enorme licuación sufrida con la mega-devaluación del año 2002. El proceso fue favorecido por términos del intercambio muy favorables, lo que permitió eludir las típicas crisis que sufrió en el pasado la Argentina asociadas a la “restricción externa”. En el periodo 2008 – 2013, la inflación se aceleró y a los salarios les resultó difícil seguir el ritmo. Lo que se observa en el año 2014 aparece como la fase final del “modelo” donde la inflación es tan alta que aun con crecimientos nominales muy elevados de salarios no llegan a compensar los aumentos de precios. Mientras tanto el deterioro fiscal es desbordante al punto que ni con una presión impositiva récord se evita una masiva emisión monetaria.

La experiencia internacional muestra que el progreso social se logra a partir de reglas institucionales que promueven la inversión y la productividad. Por el contrario, políticas que inducen aumentos de salarios por encima de la productividad y aumentos del gasto público por encima de los ingresos permiten mejoras transitorias. El proceso es políticamente atractivo por sus resultados de corto plazo, pero no sustentable porque termina en aceleración de la inflación, recesión y deterioro en la situación social.

La bonanza de los precios internacionales de los últimos años fue desaprovechada. Frente al nuevo fracaso se hace evidente la importancia de acompañar las enormes potencialidades de recursos naturales con que cuenta el país con instituciones que incentiven el trabajo, el esfuerzo y la inversión en capital físico y humano. Insistir con el modelo “populista”, del consumo inmediato y el facilismo, sólo garantizará más mediocridad, estancamiento y retraso del país en el concierto internacional.

Empresarios afirman que La Rioja sufre inflación con recesión

El Centro Comercial e Industrial de La Rioja aseguró que en la provincia hay “inflación con recesión, baja permanente del poder adquisitivo de los sueldos y caída prolongada en las ventas”. El diagnóstico fue elaborado por la presidenta del Centro Comercial e Industrial, Irma Dueñas.

En declaraciones a FM Municipal, Dueñas afirmó que el poder adquisitivo del trabajador disminuye constantemente. “Los aumentos salariales que anuncia el Gobierno (provincial, el mayor empleador formal e informal) no alcanzan para superar la inflación. Como consecuencia bajan las ventas y hay recesión. En lo que va del año, las ventas en los comercios han bajado alrededor del 40%”, agregó.

Dueñas sostuvo que el sector es alcanzado por una una inflación que crece constantemente y eso provoca que haya recesión, lo que golpea duramente al comercio.

“Los sueldos que se pagan en el sector público de La Rioja están, en la mayoría de los casos, muy abajo con relación a otras provincias y los aumentos que anuncia el Gobierno Provincial siempre están por debajo del índice de inflación, por lo que el poder adquisitivo del riojano es más pobre que antes”, añadió.

Con este panorama, auguró un futuro próximo peor porque el tiempo va pasando, la crisis de los comercios se intensifica y no hay señales de mejoras en el corto plazo.

Alrededor de un tercio de la población de la provincia depende del Estado para vivir, sea como empleado de planta permanente, transitoria, contratado, beneficiario de plan social o becado. Con los últimos aumentos, los mejores sueldos de la administración pública centralizada son de menos de 6.000 pesos de bolsillo, aunque hay organismos descentralizados que pagan mejor, como la justicia, la legislatura, los docentes y la salud.

Igualmente en estos casos mucha gente alcanza a percibir poco más del doble de aquella cifra.

Bajó nivel de consumo en supermercados riojanos

Un estudio privado, que incluyó un relevamiento nacional, da cuenta del desplome en las ventas en prácticamente todo el país. En La Rioja, la disminución registrada en el primer trimestre de este año se ubica en 5.3% en relación al mismo periodo del 2013.

El informe de la consultora NOAnomics refleja que por jurisdicción, y salvo por un caso, durante los primeros meses del 2014, “todas caídas en términos reales”.

La Rioja se encuentra en el grupo de provincias agrupadas en “Otras provincias del Centro y oeste” junto a Catamarca, San Juan y San Luis. En estos distritos, el descenso fue de un 5,3%.

Grafico ventas super 2014

“La variación de las ventas en supermercados es una variable proxy del consumo masivo, y si bien a veces está influida por el cambio entre canales de venta (supermercados por canales de cercanía como despensas, y viceversa), refleja con suficiente precisión el efecto de la evolución de los salarios reales y de los créditos personales”, se explica en informe privado.

Se añade que tras un sostenido crecimiento del consumo, el proceso se frenó en el último trimestre de 2013, “período para el que las ventas del total país se desaceleran al 0,9%, para pasar a terreno negativo en el primero de 2014 con un retroceso interanual del 4%. Esta caída es la mayor de la década y duplica la baja de 2% que se observó durante la última crisis económica en el cuarto trimestre de 2009”.

Los datos muestran “el fuerte impacto que la inflación y el salto devaluatorio de enero tuvieron sobre el poder adquisitivo y por ende sobre el consumo masivo. Prueba de ello es que para casi todas las provincias, como para el promedio nacional, las mermas son mayores que la crisis de 2009”, se concluye.
La situación por provincia
Mendoza padece un desplome del 14,8% interanual para el primer trimestre del año mientras que en Córdoba el repliegue alcanzó a 10,1%. También se contrajo con intensidad la demanda de las familias en Tucumán 8,2%.

Levemente por debajo del promedio, Buenos Aires y Santa Fé caen en torno al 4%, CABA y Entre Ríos al 3%; y Neuquén y “Otras provincias del Sur” (La Pampa, Río Negro, Santa Cruz y Tierra del Fuego) en el orden del 2,5%. Completan la lista Salta con receso más atenuado de 1,6% interanual y Chubut 0,1%.

La única jurisdicción que todavía no exhibe variaciones con signo negativo es el de “Otras provincias del Norte” (Corrientes, Chaco, Formosa, Jujuy, Misiones y Santiago del Estero) que en conjunto logran mantener un crecimiento del 5,9%.

Crece el pesimismo sobre el futuro de la economía

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

La consultora porteña Management & Fit preguntó a 1.600 personas de todo el país: ¿Cómo considera Ud. que estará la situación económica del país en los próximos meses?

Los pesimistas sumaron 64,2%, entre 52% que respondió Peor; y 12,2% que eligió Mucho Peor).

Los optimistas resultaron 9,9% (sumando los que opinaron Mucho Mejor, 2,9%; y Mejor, 7,9%).

Los que opinaron Igual fueron 23,9%.

El No sabe/No contesta fue 2,0%.

Dato: Las mujeres son algo más pesimistas que los hombres: 54,6% de las mujeres eligió Peor y 11,8% Mucho Peor, mientras que los hombres eligieron 49,3% Peor; y 12,6% Mucho Peor.

Definitivamente el estrato socioeconómico Bajo es mucho más pesimista: 56,2% eligió Peor contra 47,7% del estrato Alto y 49,6% del estrato Medio.

Los argentinos se encuentran crecientemente negativos sobre la evolución de la economía: en julio de 2013, las respuestas Peor + Mucho Peor eran 57% de la muestra pero ahora sumaron 62,2%.

¿Y cómo considera Ud. que estará su situación económica personal en los próximos meses?, fue la siguiente pregunta.

Los negativos sumaron 49,7% entre 42,7% Peor y 7,9% Mucho Peor.

Los optimistas sumaron 14,1% entre 1,9% que eligió Mucho Mejor, y 12,2% Mejor.

El No Sabe/No contesta fue 1,9%.

Entre hombres y mujeres no hay diferencias apreciables pero sí es de destacar que en el estrato socioeconómico Bajo se eligió la respuesta Peor en un 48% de los consultados, mientras que en el estrato Alto fue 36,1%, y en el Medio 40,0%.

Urgente24 concluye, luego de la lectura de esa porción del estudio que lideró Mariel Fornonique, considerando que la mayoría de las consignas de Cristina Fernández de Kirchner y su Frente para la Victoria apuntan al estrato socioeconómico Bajo, se explica el deterioro renovado de la imagen presidencial y la de su equipo y políticas.

También, por ese motivo, es notable el impacto de las paritarias en las expectativas acerca de las expectativas personales del universo encuestado.

En julio eran 44,8% los que respondían Peor y en marzo de 2014 eran 51,9% pero en mayo son 49,7%.

Sin embargo, es un arma de doble filo porque si la inflación se devora velozmente las mejoras salariales obtenidas, el reclamo de reapertura de paritarias será muy popular.

Cuando se preguntó ¿Qué problemas son los que a Ud. más le preocupan de la Provincia en la que vive?, ganó la Inseguridad, una cuestión nacional.

Los encuestados podían mencionar hasta 3 problemas

Pero el 85% eligió en 1er. lugar entre sus 3 menciones a la Inseguridad.

El 56,5% eligió en 1er. lugar a la Inflación.

El 45,7% al Desempleo.

El 34,6% a la Corrupción.

El 25,9% el Acceso a la Educación.

El 19,7% el Acceso a la Salud.

El 18,1% el Acceso a la Vivienda.

Por lo tanto hay 2 conclusiones: es evidente cuál debería ser la prioridad si Cristina quisiera recuperar imagen; y resulta notable cómo ha fracasado en forma reiterada Cristina en abordar las problemáticas Inseguridad + Inflación.

En el caso de la Inflación, el ministro Axel Kicillof insiste en negar la problemática que sí existe para la población.

En el caso de la Inseguridad, el universo ‘progresista’ insiste en abordajes muy diferentes a las expectativas de la mayoría de la sociedad.

Esto fue evidente porque cuando se ingresó en forma pormenorizada en preguntas sobre la Inseguridad, el 77,2% opinó que Aumentó.

Entre las mujeres, 79,9%; entre los hombres, 74,3%.

Pero también hay una cierta confusión acerca del tema, probablemente resultado de la desesperación ante la ausencia de respuestas satisfactorias. El 46,8% de los consultados consideró que la culpa es, en partes iguales, de todos: Gobierno Nacional, Poder Judicial, fuerzas de seguridad, gobiernos provincial y municipal, sin discriminar.

Sin embargo, cuando se trata de identificar un culpable:

28,7% dicen que la Inseguridad es culpa del Gobierno Nacional.

12,3% cree que es culpa de la Justicia.

4,6% opinó que es culpa de la Policía.

4,0% que es culpa del Gobierno provincial.

1.1% que es culpa del Gobierno municipal.

—————

La encuesta se realizó de 28/04 al 08/05, 1.600 casos en Ciudad de Buenos Aires, Centro, NOA, NEA, Cuyo y Sur, según un muestreo polietápico para el que se seleccionó un universo muestral proporcional al tamaño medido en electores 2013, barrios de CABA, 2 municipios del 1er. cordón del GBA y 2 del 2do. cordón, 2 departamentos de Córdoba y 2 de Santa Fe, y en Entre Ríos, Mendoza, San Juan, Chaco, Corrientes, Tucumán, La Rioja y Chubut 1 cada uno. Las encuestas fueron una mezcla de telefónicas (a estratos socioeconómicos medios y altos) y presenciales (estratos bajos).

El error muestral es +/- 2,45% para un nivel de confianza de 95%.

La inflación no bajará del 35% anual en 2014

Captura de pantalla (176)Aún con fuerte caída del nivel de actividad económica en 2014 la inflación será bastante superior a la del 2013. En pocas palabras, la economía argentina atraviesa un proceso estanflacionario, delineado por recesión e inflación elevada.

En abril, en términos interanuales, la inflación se ubica en 39%.

Actualmente la inflación se acelera a pesar de que el nivel de actividad sigue en caída. Esto sucede porque las expectativas inflacionarias del público son racionales y muy diferentes a las de 2008 / 2009. Su valor final en diciembre 2014 dependerá de que haga el gobierno en materia fiscal, monetaria y cambiaria.

Un déficit elevado, mayor emisión y más devaluación, generarán mayores incrementos del nivel general de precios.

Puntualmente, si bien la inflación depende de las medidas que se tomen de acá en adelante, no puede ser menor que el 35% anual en 2014.

Los niveles de inflación actuales muestran que de mantenerse el tipo de cambio fijo, nuestro sistema productivo habría perdido en junio, la competitividad ganada gracias a la devaluación de enero.

En este contexto, es posible estudiar 4 escenarios que arrojen algo de luz sobre lo que podría suceder en materia de “inflación y dólar” de aquí a fin de año.

Inseguridad e inflación, lo que más preocupa

Una encuesta en territorio nacional, que incluyó la percepción de los riojanos, concluyó que a ocho de cada diez personas lo que más les preocupa es la inseguridad. La inflación se ubicó como segunda problemática con el 64,5%, el desempleo tercero con el 50,3% y la corrupción cuarta con el 38%.

Se trata de un trabajo que fue realizado por Management & Fit para Clarín y que abarcó 1600 entrevistas en un universo poblacional de entre 16 y 70 años y que incluyó tres barrios de Capital Federal, cuatro partidos del GBA, dos del resto de la provincia, dos departamentos de Córdoba y Santa Fe y uno de Entre Ríos, Mendoza, San Juan, Chaco, Corrientes, Tucumán, La Rioja y Chubut.

La inseguridad fue identificada como la principal problemática por un 89,5 % que así respondió ante la pregunta: “¿Qué problemas son los que más le preocupan de la provincia en la que vive?”

Apenas el 2,7% consideró que la seguridad mejoró. El 12,4% cree que está igual que en los últimos años y el 0,8% no supo o no quiso contestar.

“La inseguridad ha vuelto con renovado vigor a encabezar hoy las principales preocupaciones de la gente, luego de un par de meses donde la economía parecía haberle robado el protagonismo de diez años ininterrumpidos”, analizó ante Clarín, la directora de Management & Fit, Mariel Forfoni.

Responsables

¿De quién es la responsabilidad? Casi cuatro de cada diez ponen la mira en Casa Rosada. El porcentaje debería encender las alarmas en Balcarce 50: en los despachos kirchneristas suelen decir que las respuestas al crecimiento del delito deben darlas las administraciones provinciales.

El 14,4% le echó la culpa a la Justicia, el 4,3% a los gobiernos provinciales y el 3,7% a la Policía. Un número elevado, el 36,3 % (casi tan alto como el porcentaje que puso la mira en la Nación) dijo que todos comparten la culpa.

Es cierto que hoy la problemática muestra nuevos giros más complejos como por ejemplo los linchamientos, que descubren por un lado a una sociedad desbordada y por el otro a un Estado que no consigue atender las demandas de sus ciudadanos. Y cuando hablamos del Estado estamos hablando de todas sus formas: el poder ejecutivo, los legisladores, la justicia, las fuerzas de seguridad. Todos, oficialismo y oposición aparecen cuestionados”.

El linchamiento en Rosario y los intentos que se propagaron en distintos puntos del país fueron abordados en el trabajo de M&F. Un número preocupante aunque minoritario de encuestados -el 31,4%- se mostró a favor de hacer justicia por mano propia y algo más del 3% prefirió contestar.

El resto (65,3%) desaprobó esa metodología.

¿Por qué los linchamientos? El 41,7% habló de “agotamiento”, el 20,6% los asoció “al descreimiento en la Justicia” y el 12,5% al “aumento de la violencia en los delitos”.

Mirar lo que viene

“La sociedad parece comenzar a dejar ir a un gobierno que está recorriendo, con muchos grises, sus últimos 18 meses de gestión. Se desprende de a poco de este ciclo con una gran preocupación por su situación personal en términos de su economía y su seguridad y en ambas tiene pésimas expectativas”, señaló Forfoni. Pero, advirtió que la gente “también empieza a mirar lo que viene. El perfil moderado de los dirigentes que hoy se perfilan como Binner, Massa, Scioli, Macri, De la Sota, Cobos, Sanz, muestra con claridad que la época del “vamos por todo” llega a su fin”.

En tanto, “Sergio Massa ha mostrado una actitud proactiva y una velocidad clara para tomar temas y generar agenda y hoy sigue encabezando el ranking de imagen positiva y de intención de voto. Lo secunda Scioli y luego Macri y Binner. Macri ha evolucionado en las encuestas en los tres últimos meses en términos de imagen y voto. Scioli es un caso singular, pues a pesar de haber pasado las siete plagas de Egipto en los últimos treinta días, mantiene niveles de imagen e intención que parecen milagrosos para la mayoría de los mortales”.

No obstante, Forfoni subraya que “hoy gana aún el votante indeciso, que aún mira expectante el escenario sin decidir. Es un largo camino el que falta recorrer en un contexto complejo y dinámico”.

“Precios cuidados”: Gobierno deberá controlarlos

Beder Herrera, junto a otros 16 gobernadores, firmó un convenio de refinanciación con  la Nación, el lunes pasado. Uno de los compromisos asumidos es el deber de informar a la Secretaria de Comercio nacional sobre la evolución del programa “Precios cuidados”.

La obligación está incluida en la resolución 108 del Ministerio de Economía, publicada en el Boletín Oficial, que oficializa la ampliación del plazo de gracia para realizar los pagos de capital e intereses de dichos compromisos financieros.

Según precisa la norma, “se requiere que la información suministrada contenga el detalle de denominaciones comerciales, productos incluidos en la canasta específica de cada comercio y, para cada producto, porcentaje de cumplimiento en abastecimiento, precio y señalización”.

Las provincias acordaron asimismo remitir a la Secretaría de Comercio “copia de todos los expedientes abiertos con relación al Programa Precios Cuidados”. De igual modo, remitirán informes mensuales sobre el estado de avance en la implementación del Registro de Infractores y del Registro de Denuncias.

Tales obligaciones fueron asumidas por los gobernadores de Buenos Aires, Catamarca, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán.

Programa de desendeudamiento

La resolución de Economía oficializó la prórroga de los vencimientos correspondientes al Programa Federal de Desendeudamiento Provincial, que beneficia a 17 provincias que firmaron el acuerdo en diciembre de 2013. La medida representa un alivio financiero total de $ 2.800 millones, de los cuales 1.800 millones corresponden a la refinanciación de intereses y otros $ 1.000 millones a la condonación de obligaciones pasadas.

La resolución, firmada por el ministro de Economía, Axel Kicillof, estableció la forma en que las deudas de las provincias con el Gobierno serán reembolsadas. En ese sentido, el inciso a) del artículo 1º determinó que el plazo de gracia para el pago de los intereses y la amortización es hasta el 30 de junio próximo. Además, la amortización del capital se efectuará en 197 cuotas mensuales y consecutivas equivalentes al 0,5% y una última cuota equivalente al 1,50% del capital. Los intereses se capitalizarán hasta el 30 de junio de 2014 y serán pagaderos mensualmente, siendo la tasa de interés aplicable del 6% nominal anual. (Télam-DyN)

La mayoría cree que la inflación irá en aumento

www.ub.edu.ar centros_de_estudio copub sondeos_archivos inflacion_en_aumento.pdfUn 56 por ciento piensa que seguirá creciendo en lo que resta del año; solamente el 13 por ciento tiene mucha confianza en el nuevo índice del Indec y más de la mitad de los consultados declara que no recibió ningún aumento de sueldo en lo que va de 2014.

Así quedó establecido en un trabajo del Centro de Opinión Pública de la Universidad de Belgrano, quien dio a conocer un sondeo realizado entre fines de marzo y principios de abril y en el que se reflejan varias cuestiones que tiene que ver con el Gobierno nacional.

Con referencia a la inflación correspondiente al primer trimestre de 2014, la percepción pública predominante es que ha aumentado: así lo creen dos tercios de los entrevistados (66 por ciento). Asimismo, la mayoría mantiene una expectativa negativa para lo que resta del año: el 56 por ciento cree que la inflación será aún mayor.

Solamente el 13 por ciento de las personas declara tener mucha confianza en el nuevo índice para medir inflación ideado por el Gobierno; mientras que casi la mitad de los participantes (46 por ciento) manifestó no tener ninguna confianza en él.

La gestión de Axel Kicillof tiene un 19 por ciento de aprobación (2 por ciento la considera excelente, 6 por ciento, muy buena y 11 por ciento, buena), un 42 por ciento de desaprobación (25 por ciento la considera mala y 17 por ciento, muy mala) y un 26 por ciento la define como regular.

Las opiniones respecto del monto con el que fue indemnizada Repsol se encuentran divididas. El 48 por ciento se manifiesta en desacuerdo, el 27 por ciento, de acuerdo y el resto no tiene posición tomada.

La mayoría de las personas considera que las huelgas docentes constituyen un justo reclamo. Así lo expresa el 75 por ciento de los consultados. Sin embargo, el 41 por ciento de ellos manifiesta completo apoyo al accionar de los docentes porque consideran que es la única vía que tienen para lograr algo, mientras que un 34 por ciento cree que el reclamo podría expresarse de otro modo.

Más de la mitad de los participantes declara no haber recibido aún un aumento de sueldo en lo que va del año.

En cuanto a la política de precios cuidados implementada por el Gobierno, las opiniones se encuentran divididas: 39 por ciento opina que es eficaz (como una política de corto plazo y no como una solución de largo plazo) y 46 por ciento que no lo es.

En consonancia con la expectativa inflacionaria antes descripta, el 38 por ciento de los consultados cree que un porcentaje adecuado de aumento para los sueldos en 2014 se encontraría entre el 20 y el 35 por ciento. Un 36 por ciento opina que un aumento adecuado debería ubicarse más arriba: entre el 35 y el 50 por ciento.

El 35 por ciento de los ciudadanos cree que la Presidenta se encuentra totalmente recuperada de sus problemas de salud, en cambio el 39 por ciento cree que no lo está, y el 26 por ciento, tiene dudas.

Con referencia a la Justicia, el 55 por ciento cree que el Gobierno presiona a los jueces y el 65 por ciento cree que las causas que enfrenta el vicepresidente Boudou no serán juzgadas o lo serán con benevolencia.

La inflación también golpea los bolsillos en Semana Santa  

“No al consumo de pescado” es la recomendación de ARCO Acción Ciudadana, a días de iniciarse la Semana Santa. Un relevamiento de la Asociación reveló que la merluza aparece como el tipo de pescado que más incremento registró, con valores entre 70 y 80 pesos por kilo. Los huevos de Pascua y las verduras, también con aumentos. Los más altos valores se hallaron en los supermercados de empresas multinacionales.

En diálogo con NoticiasNoa, el presidente de ARCO Acción Ciudadana, Emanuel Akiki, recomendó a la población riojana “no comprar pescado y/o productos a valores elevados en supermercados o, en todo caso, buscar mejores precios”.

El relevamiento indicó que la mayor cantidad de aumentos se observaron en los supermercados pertenecientes a empresas multinacionales en todo lo que se refiere a pescados, huevos de pascua y verduras. Específicamente en lo que se refiere a pescados, la merluza congelada, aparece como el alimento que más subió su preció, comparado a la misma época del año pasado. Hoy un kilo de merluza se ubica entre los 70 y 80 pesos aproximadamente. Akiki alertó a la ciudadanía respecto a la táctica de los comercios de exhibir grandes carteles con la leyenda “Filet de merluza $34.90” y con letra minúscula  la aclaración del peso: “Por 500 gramos”.

Asimismo, la Asociación destacó que valores más bajos pueden encontrarse en pescaderías locales, por ejemplo a 58 pesos el kilo de filet de merluza fresca.

Otro producto en alza son los huevos de pascua, típicos de esta fecha. ARCO Acción Ciudadana informó que en cuanto a precios, son de los más variados, dependiendo de la marca y de los gramos que poseen. Entre los huevos de 200 gramos, los precios arrancan en los 95 pesos y van hasta los 170 pesos. Al respecto, Akiki volvió a advertir a la población: “Hay que estar muy atentos. Muchas veces estos productos se caracterizan por tener grandes envoltorios, excelente presentación y su contenido tiende a ser minúsculo. Algunos pueden parecer más baratos pero en realidad pesan menos”.

Finalmente, en cuanto a los productos comestibles, las verduras con las que se preparan platos típicos de Semana Santa, también registraron incrementos: choclos a 4 pesos por unidad, zapallo criollo a 12 pesos el kilo, son sólo dos ejemplos.

Menú alternativo

Ante este panorama, la Asociación de consumidores recomendó optar por un menú alternativo que no incluya merluza, “se puede optar por otras variantes como los lomitos de atún o pollos de mar”.

Se suman a la lista de sugerencias las cazuelas, por ejemplo con papas, arvejas y tomates que resultará “más rendidora” para los comensales. O “preparar pastas con salsas de atún, arroz o tartas con caballa que, si bien aumentaron, aún siguen a precios más convenientes” que la merluza.

 

Encuesta: siete de cada diez personas redujeron el consumo por la inflación

0010861064Casi el 70 por ciento de los consultados debió reducir su nivel de consumo a raíz de la devaluación y la inflación, según un relevamiento de la consultora Opinión Pública Servicios y Mercados (OPSM), lo cual impactará sobre el crecimiento de la economía este año.

El trabajo, que involucró a 1.200 encuestados, arrojó que el  68,9% de las respuestas evidenciaron una baja de consumo desde  enero último, sobre todo de alimentos y bebidas. También se recortaron salidas a restaurantes, compra de vestimenta y entretenimientos.

De acuerdo con el estudio, la gente recorta ciertos gastos para priorizar otros clave como cobertura médica, educación privada y  combustibles.

El relevamiento de OPSM registró, además, un elevado rechazo a la gestión del ministro de Economía, Axel Kicillof: 64% de los encuestados desaprobó su política. En tanto, un 54% de la gente sondeada se expresó en contra del programa oficial “Precios Cuidados”, por considerar que sirve de  poco para afrontar la inflación.

La consultora indicó que para el 54,3% de los consultados el  Gobierno no podrá mantener el dólar a 8 pesos en los próximos  meses, mientras que el 66,3% admitió que no tiene capacidad de  ahorro, lo cual generar angustia ante lo que vendrá.

Los que sí pueden ahorrar vuelcan su dinero a la inversión inmobiliaria como refugio de valor: ese es el destino preferido para el 54,2% de los ahorristas, al tiempo que un 19,9% apuesta al dólar y 11,2% al plazo fijo en pesos.

En cuanto a la situación económica, el 57,1% de los argentinos cree que es “mala”, pero lo más grave es que está intalada la  perspectiva de que empeorará. En este escenario, las preocupaciones de los argentinos aumentaron producto de la devaluación y la inflación, mientras que  el Índice General de Expectativas Económicas que miden la  Universidad Católica Argentina (UCA) y TNS-Gallup cayó 11,6 puntos  entre enero y febrero, una reducción que no registraba desde  octubre de 2008, en medio de la crisis con el campo, cuando el  indicador descendió 15 puntos.

“Las expectativas económicas del 54% de los consultados  consideró que la situación actual de la economía es mala o muy  mala (en enero el 49% opina en ese sentido) mientras que el 62%  afirmó que los ingresos familiares le resultan insuficientes para  vivir con decoro”, señala el estudio.

Los analistas que realizaron la encuesta coincidieron en  afirmar que las preocupaciones de los argentinos son producto por  la devaluación y la desaparición de los planes de cuotas para  realizar compras de bienes durables.

El informe también remarca que cuando en octubre de 2011 la  presidente Cristina Fernández logró la reelección con el 54% de  los votos, el 38% de los consultados creía que la situación  económica actual era “buena o  muy buena”.

Tres años después, en febrero último, sólo pensaba así el 13%. Las expectativas de evolución de los precios se han mantenido  relativamente estables a lo largo de los años, siendo amplia mente mayoritarias las expectativas inflacionarias entre la población, particularmente desde el 2009. En tal sentido, los consultados sobre los ingresos familiares,  apenas el 36% sostiene que le alcanza para llevar una vida  decorosa, mientras que el 62% afirma que no le alcanza para vivir.

La inseguridad y la inflación, las mayores preocupaciones

Axel-Kicillof-ministro-cuestionada-AFP_CLAIMA20140303_0001_14Desde hace un año, a la gente le preocupa mucho el rumbo de la economía. Sin embargo, por primera vez, el temor a la inflación y al desempleo, juntos, superan a la inseguridad.

Según el último sondeo de Management & Fit, la falta de seguridad se mantiene al tope de las preocupaciones de la población (82,4%), pero si se suman las dos variables que le siguen, inflación (69,9%) y desempleo (50,5%), resulta que la cuestión económica preocupa más que la inseguridad.

“Este pesimismo viene registrándose desde hace más de un año. Sin embargo, ahora encuentra fundamento, dado que la economía post-devaluación y suba de tasas avanza hacia un escenario recesivo combinado con alta inflación”, explican los consultores.

Según la encuesta nacional, realizada entre el 18 y 25 de febrero sobre un total de 1.600 casos, las expectativas sobre el futuro de la economía no son buenas. Un 76,8% de la sociedad considera que la economía se encuentra mal encaminada, mientras que un 67% espera que se deteriore en los próximos meses. Si se los consulta por su economía doméstica, el 55,8% cree que estará peor o mucho peor, mientras que apenas el 12,6% cree que estará igual o mejor.

El estudio se interesó por conocer, además de las expectativas de la opinión pública sobre el futuro de la economía nacional, por saber qué piensa la gente de la política del Gobierno en esta materia, el programa “Precios cuidados” y el impacto y orígenes de la inflación. Los resultados fueron claros.

Entre quienes creen que la economía está mal encaminada, el 56% considera que en parte es por responsabilidad de los empresarios y en parte por culpa del Gobierno, mientras que el 31% considera que se debe a la política económica seguida por el kirchnerismo.

Consultados por el impacto sobre la inflación que pudiera tener el programa “Precios cuidados” –lanzado por la administración de Cristina en febrero en las principales cadenas de supermercados–, menos del 30% creen que servirán para bajar temporaria o definitivamente a la inflación. Asimismo, el 61% de los consultados consideró que el desbarajuste económico, devaluación e inflación, vivido el último tiempo responde a las improvisaciones a las que acudió el Gobierno para evitar una crisis.

A diferencia de lo que ocurría en diciembre, cuando la mayoría planeaba sus vacaciones, el control a la compra de dólares no se encuentra entre los factores económicos que más alteran a la población. Según los resultados de esta encuesta, sólo el 5,3% se mostró muy preocupado por el cepo cambiario, mientras que el 69,1% lo consideró un tema menor. Más equilibrada es la preocupación por una posible suba de impuestos (al 30,5% le preocupa más y al 39,1% menos) y un posible aumento salarial que quede por debajo de la inflación, que cerró el 2013 en 28% y se prevé en 40% para 2014.

Un 42% atribuye la causa de la inflación a la política económica del gobierno

INFORME-PARITARIAS.pdfLa causa de la inflación es atribuida mayormente a la política económica del Gobierno. Este dato, comparado con estudios de años anteriores donde se formulaba la misma pregunta, resulta novedoso.

Mediciones del año 2006 y 2011 atribuían esta responsabilidad mayormente al sector empresario y, en segundo lugar al Gobierno. Esta relación se ha invertido. El 42.6% atribuye la causa de la inflación a la política económica del gobierno mientras que solo el 19.4% considera responsables a los empresario.

Asimismo, el 80.3% considera que el sector empresario trasladará los aumentos salariales a los precios. Este dato relacionado con el anterior parecería implicar que, en la visión del público, los empresarios están obligados a realizar esos aumentos de precio como consecuencia de la política económica.

Por último, en este punto, las demandas sindicales y el consecuente aumento de salarios no aparecen como causantes de la inflación. Solo el 2.5% considera que estas provocan inflación.

Respecto de las demandas salariales del sector docente y la amenaza de retrasar el inicio de las clases realizando paros; los residentes del AMBA se encuentran dividos por mitades casi iguales. 50.9% les reconoce este derecho aun a costo de postergar el inicio del año escolar mientras que el 43.7%sostiene la opinión contraria. Pero entre los miembros del sector de mayor poder adquisitivos, que mayormente envían a sus hijos a escuelas privadas, los porcentajes de aprobación y rechazo llegan a 60% y 36.7% respectivamente.

Respecto de porcentaje de inflación medido con el nuevo IPC, este es considerado erróneo por 79.6% los consultados a pesar de haber informado un valor muy similar al producido por las consultoras privadas.

Esto quizás se explica por qué la experiencia directa del aumento de preciosha tenido un impacto muy alto en la población y también porque la comprensión del IPC requiere un cierto grado de comprensión metodológica. Esto último se verifica en la correlación con NSE. Entre los de mayor poder adquisitivo, que también es el de mayor nivel educativo, el descreimiento desciende a 72.5% mientras que aquellos que lo consideran acertado sube a 25% comparado con el 14% que tiene la misma opinión entre la población general, el 18.6% del sector medio y el, apenas, 11.5% entre los miembros del sector de menores recursos.

El porcentaje de aumento que la los habitantes de AMBA consideran que deben recibir es para 37.7% de los consultados del orden del 20 al 30 por ciento y para el 46.8% del orden del 35 al 50 por ciento. Considerado por NSE la demanda del rango de menores aumentos disminuye a mendida que disminuye el poder adquisitivo del segmento. Entre los de mayores recursos el 45.5% se conforma con este aumento, entre los de clase media este disminuye a 41.3% y entre los de menores recursos solo el 35.2% lo menciona.

Respecto de la demanda mayor, aquellos que consideran que el aumento debe ser del orden del 35%/50%, el NSE más alto es el que menos lo reclama mientras que los miembros de la clase media resultan los más demandantes; con el 49.3% de las menciones de ese segmento.

La relación se invierte entre los más jóvenes. Entre estos solo el 38% demanda la escala de aumento mayor mientras que 43.3% dice estar conforme con un aumento de entre 20 y 30 por ciento.

Encuesta: Scioli, Massa y Macri bajan 5 puntos por devaluación e inflación

INFORME-IMAGEN-FEBRERO-3-AL-8-FEBRERO-2014.pdfEl impacto de la devaluación y la inflación afecto al conjunto de la dirigencia política en distintos grados. Quien más registró un deterioro en su calificación fue la Presidenta que perdió 10 puntos de calificación positiva mientras que su imagen negativa aumento trece puntos.

Daniel Scioli y Mauricio Macri disminuyeron en calificación positiva en torno de los 5 puntos porcentuales mientras que las calificaciones negativas aumentaron cinco y cuatro puntos respectivamente.

La imagen de Sergio Massa registra un comportamiento similar perdiendo cinco puntos de imagen positiva mientras que su calificación negativa solo aumenta dos puntos.

Julio Cobos pierde tres puntos, Hermes Binner disminuye casi tres puntos y De La Sota conserva los mismos valores registrados en diciembre.

Las calificaciones positivas  de la gestión de gobierno de Nación y de Provincia disminuyen 10%, 12% respectivamente mientras que la calificación de la gestión del gobierno de la CABA se mantiene en los mismos valores positivos aunque su calificación negativa aumenta, con una disminución proporcional de la calificación neutra, pasando aquella de 16.4% en diciembre a 21.5% en enero.

Por último, respecto del principal problema del país se verifica un cambio altamente significativo en el imaginario.

Durante el pasado año “la inseguridad” se registraba como el problema más mencionado con frecuencias que rondaban el 50% mientras que “la inflación” ocupaba el segundo lugar con frecuencias variablesentre el 20% y el 25%. En el relevamiento de enero el posicionamiento se invierte colocando a “la inflación” en primer lugar con el 37.7% de las menciones y relegando a “la inseguridad” a segundo lugar con un 26.7%.

Simultáneamente el porcentaje de aquellos que consideran a “el Gobierno/la política/los políticos” como el principal problema se duplico entre mediciones pasando de 4% en diciembre a 9.5% en enero. Cabe aclarar que esta categoría incluye tanto la dirigencia oficialista como la opositora.

Se aceleró la inflación con el fin del congelamiento de precios

Sobre el final del congelamiento de precios de 500 productos, la inflación se habría acelerado hasta 2,2% en octubre y analistas estiman que continuará aumentando a este ritmo, bien lejos de los porcentajes registrados hasta junio con el acuerdo de precios más amplio implementado por el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Supermercado.jpg_916179109

Hasta este viernes tiene vigencia el plan de 500 productos congelados y en los supermercados no creen que se prorrogue. “Hasta ahora no hubo ninguna reunión por este tema y la verdad no creo que continúe”, destacó un supermercadista en diálogo con El Cronista. Para los economistas consultados, el congelamiento de 500 precios no tuvo un impacto significativo en la inflación. Los números privados lo confirman: desde junio cuando se dispuso el congelamiento de 500 productos hasta septiembre, el IPC que difunden diputados opositores en base a estimaciones de ocho consultoras aumentó 8,68%.

De acuerdo a Elypsis, la inflación consolidó la semana pasada la aceleración iniciada a principios de mes con un incremento de 1,9% en las últimas cuatro semanas, frente al 1,2% que se había registrado en el mismo lapso de septiembre. De esta manera, para la consultora la tasa anualizada llegó a 27,4% la semana pasada, por encima de la tasa de 25% anual que estiman los economistas.

“Desde el inicio del relevamiento en febrero, observamos una suba acumulada que alcanza el 15,5%”, explicaron desde Elypsis. “Si se observa el comportamiento de las distintas categorías, las verduras y las frutas muestran una suba acumulada notablemente superior al promedio: las primeras aumentaron 47,4% desde febrero, mientras que las segundas lo hicieron 35,4%”, agregaron.

De acuerdo a las proyecciones de la consultora Finsoport que dirige Jorge Todesca, la inflación en octubre habría sido de 2,2%, una décima por encima de septiembre, impulsada por un incremento de 2,4% en Alimentos y Bebidas y por Indumentaria que habría subido 4,2% debido a la nueva temporada. En tanto, para M&S Consultores, la inflación de octubre también llegará a 2,2% impulsada por Alimentos y Bebidas (2,7%) y Servicio Doméstico dentro del rubro de Vivienda. Particularmente fuerte fue la suba de Verduras (15%) por el incremento del tomate y carne blanca (3,1%), según el relevamiento de la consultora.

En la CGT opositora de Hugo Moyano que realiza un relevamiento de precios en más de 20 ciudades, coinciden y consideran que aunque aún no se cerró el relevamiento, la suba de precios no estará por debajo de 2%. En este sentido, de acuerdo a la medición que realiza Héctor Polino, de Consumidores Libres, sólo en la primera quincena de octubre la canasta seleccionada de 38 productos aumentó 3,23%. “En septiembre los precios aumentaron 2,29% y el año pasado en el mismo período de octubre habían subido 0,78%. Se ve una aceleración con el agregado que este año la mayoría de los 38 productos estaban en listado de congelados, cosa que no existió el año pasado”, destacó Polino.

“La inflación en enero y febrero venía con un impulso alto, en marzo con el congelamiento de precios se desaceleró medio punto por mes pero en julio se recuperó con un alza de más de 3%. El congelamiento sirvió para contener la inflación pero después se recuperó y dio un salto”, explicó Martínez Maino. “La noticia fue que se descongelaron 9500 productos, no el congelamiento de 500”, agregó.

En cuanto a las perspectivas, el consultor de M&S Consultores aclaró que noviembre y diciembre registraron alta inflación el año pasado. “La tendencia interanual es de 25% con un nivel de actividad más pesado con subas salariales que no fueron como las del año pasado y un efecto involuntario de menor crecimiento monetario. Diciembre es un mes test porque es de alto nivel de consumo, ahí veremos a donde va y si encuentra un nuevo piso”, manifestó.

“Esperamos que la inflación aumente 2% mensual y se mantenga relativamente estable en los próximos meses porque hay factores de impulso y contención. La economía está creciendo menos, sobre todo en el segundo semestre del año, y eso alguna contención le pone a los precios al igual que la menor expansión monetaria”, destacó Todesca.