El NOA, es la región con mayor índice de empleo en negro

Captura de pantalla (2250)De acuerdo a los últimos datos publicados por el INDEC, en el primer trimestre del año 2015, la tasa de desempleo se ubicó en el 7,1% de la población económicamente activa (PEA), sin variaciones porcentuales respecto al mismo trimestre de 2014, pero con un aumento de 0,2 pp con respecto al cuarto trimestre de 2014.

Si agregamos la proporción de individuos en condiciones de subocupación (7,6% de la PEA), se obtiene que el 14,7% de la población económicamente activa presenta problemas de empleo.

El mantenimiento de la tasa de desempleo es consecuencia de una caída de la demanda laboral (tasa de empleo) al mismo tiempo que la reducción de la oferta de trabajo (tasa de actividad). Los datos del INDEC muestran que los desocupados se desaniman rápidamente cuando la economía empieza a destruir empleo (cae la tasa de empleo) y viceversa.

Computando una tasa de actividad similar a la del año 2010 (46%), la tasa actual de desempleo alcanzaría un 9.8% en el primer trimestre de 2015, ubicándose 2.7 puntos porcentuales por encima de lo informado oficialmente.

La tasa de empleo, 41,4% al primer trimestre de 2015, se redujo 0,4 pp con respecto al mismo trimestre de 2014. En tanto, la tasa de actividad de 44,6% registró una nueva caída, siendo 0,4 pp menor que la observada un año atrás.

La región Pampeana y el Gran Buenos Aires registran las mayores tasas de desocupación del país (7,5% y 7,9% respectivamente) junto con una elevada tasa de subocupación (8,2% ambas). En tanto, las regiones que registran menores tasas de desempleo son NEA y Cuyo (2,6% y 4,3% respectivamente).

Respecto al mismo período de 2014, únicamente las regiones Gran Buenos aires y NOA han incrementado marginalmente su tasa de desocupación, en tanto que el resto ha logrado disminuirla: Patagónica (-1,6%) NEA (-0,6%), Cuyo (-0,5%) y Pampeana (-0,1%).

La tasa de desempleo se ubicó en el 6,9% de la población económicamente activa

Captura de pantalla (1481)De acuerdo a los últimos datos publicados por el INDEC, en el cuarto trimestre del año 2014, la tasa de desempleo se ubicó en el 6,9% de la población económicamente activa (PEA), habiendo registrado un incremento de 0,5 puntos porcentuales respecto al desempleo observado en el mismo trimestre de 2013 pero una reducción de 0,6 pp con respecto al tercer trimestre de 2014.

Si agregamos la proporción de individuos en condiciones de subocupación (9,1% de la PEA), se obtiene que el 16% de la población económicamente activa presenta problemas de empleo.

El incremento de la tasa de desempleo es consecuencia de una caída de la demanda laboral (tasa de empleo), y también, pero en menor medida, de la reducción de la oferta de trabajo. La tasa de empleo, 42,1% al cuarto trimestre de 2014, se redujo en 0,6 pp con respecto al mismo trimestre de 2013. En tanto, la tasa de actividad de 45,2% registró una nueva caída, siendo 0,4 pp menor que la observada un año atrás.

La región Pampeana y el Gran Buenos Aires registran las mayores tasas de desocupación del país (8,1% y 7,2% respectivamente) junto con una elevada tasa de subocupación (9,5% y 10% respectivamente). En tanto, las regiones que registran menores tasas de desempleo son NEA y Cuyo (2,7% y 4,7% respectivamente).

Respecto al mismo período de 2013, únicamente la región Cuyo ha logrado bajar marginalmente su tasa de desocupación, en tanto que en el resto dicha tasa creció: NOA (+0,8%), Gran Buenos Aires (+0,7%), NEA (+0,5%), Patagónica (+0,5%) y Pampeana (+0,3%).

Más desempleo y menos empleo que en Chile y Uruguay

Tasa_de_empleo_y_desempleoSegún el INDEC, la producción está estancada y los relevamientos privados señalan que está cayendo. En cualquier caso, sin crecimiento y recuperados los salarios luego de la “licuación” producida por la mega devaluación del año 2002, se agotaron las fuentes de creación de empleo sin que se hayan superado los problemas del mercado de trabajo. Esto señala la importancia de que a futuro se aplique más creatividad en la formulación de la política laboral.

El INDEC difundió su medición sobre el Producto Bruto Interno (PBI) en el año 2014. Según la fuente oficial, la producción habría crecido en el último trimestre del año 2014 un 0,4%. Como también se corrigieron las mediciones de los trimestres anteriores –que venían mostrando una tendencia a la baja–, para el promedio del año el organismo oficial estima un crecimiento de 0,5%. Las mediciones privadas, en cambio, arrojan una tendencia a la caída del PBI en todos los trimestres, con una variación de -2,6% para el promedio del año 2014.

El “modelo” adoptó como principales fuentes de generación de empleo la licuación de costos laborales provocada por la mega devaluación del año 2002 y el crecimiento de la producción motorizada por el favorable contexto internacional. Ambos pilares se han diluido ya que los salarios reales recuperaron los niveles previos a la crisis y, aun en la visión más optimista del INDEC, la actividad económica está estancada. Ante este escenario resulta pertinente evaluar la condición en que se encuentra el mercado de trabajo en la Argentina.

Una forma de analizar la situación laboral es mediante el cotejo de los indicadores laborales básicos con el de los países vecinos. Así, tomando datos oficiales de cada país referidos al 4° trimestre del año 2014 se observa que:

En Uruguay la tasa de empleo es del 60,8% y la tasa de desempleo del 6,7%.

En Chile la tasa de empleo es del 60,0% y la tasa de desempleo del 6,0%.

En Argentina la tasa de empleo es de 58,7% y la tasa de desempleo de 6,9%.

Estos datos muestran que en la Argentina hay una menor proporción de personas mayores de 14 años trabajando y un mayor porcentaje de gente que buscando un empleo no lo consigue. En Chile y en Uruguay hay más empleo y menos desempleo que en Argentina. Esto sugiere que, en materia laboral, la Argentina desaprovechó el favorable contexto que brindó la última década.

Frente a esta situación, repetir la estrategia de licuar salarios vía una aceleración de la devaluación no aporta soluciones. Tampoco es aconsejable confiar en que el crecimiento económico espontáneamente resuelva la falta de empleos. En primer lugar, porque el contexto externo se presenta menos favorable y serán necesarios profundos cambios en las reglas de organización interna del país para estimular sustancialmente la inversión. En segundo lugar, porque el crecimiento económico es condición necesaria, pero no suficiente, para mejorar los indicadores laborales.

El estancamiento de la producción y el empleo alertan sobre la relevancia de no subestimar los desafíos que se le presentarán al próximo gobierno. Salir rápidamente del “cepo” cambiario, llegar a una solución con los tenedores de bonos en default y, por estas vías, restablecer el acceso al mercado financiero internacional son acciones importantes. Especialmente, porque insumirá tiempo reducir el déficit fiscal y darle racionalidad al funcionamiento del sector público. Pero resultan insuficientes para abordar los pasivos sociales ocultos que subyacen en el mal funcionamiento del mercado de trabajo.

Lograr que todas las personas tengan la oportunidad de edificar su progreso a partir de un empleo de calidad exige reformas sociales innovadoras. Es central reducir y darle progresividad al esquema de cargas sociales, simplificar la registración laboral eliminando trámites y registros burocráticos, reducir la litigiosidad laboral, recomponer la cultura del trabajo y mejorar la calidad de la educación formal y su articulación con la formación para el trabajo. Se trata de una agenda extremadamente desafiante no sólo por la idoneidad técnica en su diseño sino también porque su instrumentación demandará doblegar los innumerables intereses espurios que se han enquistado en las relaciones laborales, los programas asistenciales y el sistema educativo.

 

El freno de la economía ya le pega al empleo: la desocupación sube a 7,5%

La tasa de desempleo aumentó a 7,5% en el tercer trimestre del año frente al 6,8% que se produjo en el mismo período de 2013, según informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que también advirtió que ese incremento se produjo en un contexto de baja del nivel de actividad.

El nivel de desocupación se mantuvo sin cambios frente al segundo trimestre de 2014, cuando también había sido de 7,5%.

La subocupación entre julio y septiembre se calculó en 9,2%, por encima del 8,7% del mismo período del año pasado, y levemente por debajo del 9,4% del segundo trimestre de 2014.

De este modo, la población desocupada en los 31 aglomerados urbanos que releva el Indec llegó a 895.000 personas, mientras que la subocupada afecta a 1.100.000 habitantes de esas localidades, aunque si se extiende la cifra a todo el país se ubican por encima de esos niveles.

Si se proyectan los indicadores de desocupación y subocupación al total de la población, alrededor de 3 millones de personas enfrentan problemas de empleo en la Argentina.

La tasa de actividad –calculada como porcentaje entre la población económicamente activa, o sea en condiciones de trabajar, y la población total– se ubicó en 44,7%, inferior al 46,1% de un año atrás.

A su vez, la tasa de empleo –calculada como la población ocupada y la población total– se redujo a 41,3% desde el 42,9% que se registró en el tercer trimestre de 2013.

Esta caída significa que una menor cantidad de personas está ocupada laboralmente respecto de la población total del país (y no respecto de la población económicamente activa que sólo incluye a determinadas personas discriminadas, por ejemplo, por el rango de edad).

La población económicamente activa se estima en 18 millones de personas, con lo cual existen alrededor de 1.350.000 sin trabajo, habiéndose incrementado en 126.000 en un año.
Con esta misma base, la subocupación afecta a 1.656.000 personas.

El deterioro de la tasa de empleo se produjo en un contexto de desaceleración de la economía, que tuvo impacto en sectores muy demandantes de mano de obra como la construcción y el sector automotor.

Según la información oficial del Indec, Chaco, la provincia de la que es oriundo el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, está cerca del pleno empleo, ya que su tasa de desocupación es de apenas 0,2%.

A excepción de la provincia de Córdoba, donde la desocupación aumentó un 2,7% en los últimos doce meses, en el resto de los distritos relevados los indicadores de falta de trabajo se mantienen por debajo de los dos dígitos.

El Gran Córdoba, afectado por la crisis automotriz, tuvo el registro más alto de desocupación con un 11,6%.

La Ciudad de Buenos Aires tiene una desocupación del 5,5%, mientras que en los partidos del conurbano bonaerense llegó al 8,7%.

En el resto de los distritos la gente con problemas de trabajo se ubicó por debajo de los dos dígitos.

Entre los distritos con indicadores más altos se ubicaron el Gran Rosario, 9,3%; Mar del Plata – Batan, 8,9%; Río Cuarto, 8,7%; Partidos del conurbano bonaerense, 8,7%; Gran Catamarca, 8,7%; Gran La Plata, 8,2%; Gran San Juan, 7,9%, Gran Santa Fe 7,4%, y San Nicolás-Villa Constitución, 7,4%.

Entre los distritos con menores registros de desocupación, después de Chaco figuraron: San Luis – El Chorrillo, 1,9%; Santiago del Estero – La Banda, 3,2%; Posadas, 3,2%; Río Gallegos, 3,4%; Santa Rosa – Toay 3,6%; Comodoro Rivadavia – Rada Tilly, 3,9%%; La Rioja, 4,2%; Concordia, 4,4%; Jujuy – Palpalá, 4,6%, y Viedma – Carmen de Patagones, 4,7%.

Debajo de esas cifras se ubicaron Ushuaia, 6,9%; Rawson -Trelew, 6,8%; Neuquén Plottier; 6,7%; Gran Paraná, 6,6%; Bahía Blanca-Cerri, 6,6%, Gran Tucumán, 6,2%; Gran Mendoza, 5,8%, y Corrientes; 5,8%.

Más desempleo e inactividad laboral que en Chile y Uruguay

El INDEC reportó que la desocupación aumentó y la participación laboral cayó. Las autoridades económicas argumentan que el incremento de la tasa de desempleo no es importante y que no son claros los motivos detrás de la caída en la tasa de participación. Sin embargo, la comparación con países vecinos sugiere que la Argentina sufre una severa carencia de empleos. Para revertir esta situación se necesita no sólo reactivar la producción sino también replantear las políticas vigentes que desalientan la creación de empleos y promueven la inactividad laboral.

La tasa de desempleo según fuentes oficiales creció desde el 6,8% en el 3° trimestre del año 2013 al 7,5% en igual período del 2014. Aunque todo incremento en la tasa de desocupación es una señal negativa, no hay que perder de vista que este nivel no es muy diferente al observado entre los años 2010 y 2012 cuando la actividad económica atravesaba un dinamismo que contrasta con el estancamiento actual.

Más relevante es la caída en la tasa de participación laboral. Es decir, la proporción de gente que trabaja o que busca activamente un trabajo. En el 3° trimestre del 2014 la participación laboral cayó al 44,7% de la población total, cuando un año atrás era de 46,1%. Cabe precisar que el nivel promedio de participación laboral en la última década fue del 46% y en ningún año había caído por debajo del 45%.

Una forma de dimensionar el significado de estos indicadores laborales es contrastándolos con los registrados en los países vecinos. Según los institutos de estadísticas oficiales de cada país se observa que:

  • En Argentina, el 44,7% de la población total es económicamente activa y la tasa de desempleo es el 7,5% de ella.
  • En Chile, el 46,8% de la población es económicamente activa y la desocupación afecta al 6,7% de ella.
  • En Uruguay, el 50,6% de la población total es económicamente activa y la tasa de desempleo es el 6,2% de ella.

Estos datos muestran que en Argentina hay una menor proporción de gente que busca empleo (menor tasa de participación) y aún así es más alta la proporción que no puede conseguirlo (mayor tasa de desempleo). Esto es una evidencia de que en Argentina hay mayores déficits de empleos. La tasa de desempleo es superior a la de Chile y Uruguay cuando el porcentaje de gente que se vuelca a participar del mercado laboral es inferior.

Los funcionarios nacionales sostienen que la caída en la tasa de participación laboral es una decisión voluntaria de gente que prefiere dejar de trabajar o buscar un empleo porque prioriza otras actividades (estudio, ocio, esparcimiento). Es difícil pensar que esta sea la motivación justo cuando se estanca la actividad económica y los ingresos de las familias se deterioran por la aceleración de la inflación. Más consistente parece la idea de que mucha gente dejó de buscar empleo porque percibe que son escasas las probabilidades de conseguir uno. Si se asume que la mayor parte de estos nuevos inactivos son desocupados desalentados, la tasa de desempleo no sería del 7,5% sino que se ubicaría por encima del 10%, un nivel muy superior al de hace algunos años.

Semejante deterioro en los indicadores laborales se explica por el estancamiento en la producción, pero más relevante aún son las políticas prevalecientes que castigan el empleo formal y estimulan la inactividad laboral. Tener un empleado “en blanco” implica pagar altas cargas sociales (50% por encima de la remuneración “de bolsillo” del trabajador), cumplir con regulaciones administrativas complejas y enfrentar altos niveles de conflictividad sindical y judicial. La inactividad laboral, en cambio, está subsidiada a través de una gran cantidad de programas públicos de transferencias de ingresos (Asignación Universal por Hijo, Progresar, planes alimentarios y ayudas sociales de las provincias y los municipios).

La solución genuina a los problemas sociales es el acceso a empleos de calidad. Para lograr una masiva generación de empleos es fundamental dejar de poner trabas a quienes quieren trabajar. Por eso la prioridad no debería ser la reducción del impuesto a las ganancias (como demandan los sectores de mayores ingresos) sino bajar cargas sociales, eliminar burocracia y mitigar la litigiosidad y la conflictividad. En paralelo, es imprescindible un profundo rediseño de la política asistencial para que los fondos públicos lleguen a la gente en estado de vulnerabilidad sin desalentar el trabajo, especialmente entre las mujeres.

El bajo nivel educativo agrava el desempleo

El último informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ubica a la Argentina en posiciones bajas y demuestra que apenas el 4,8 por ciento de las personas con educación terciaria en los países miembros están desempleadas, mientras que sí lo están el 12,6 por ciento de quienes no alcanzaron el nivel secundario.

En este boletín se considera el panorama internacional del mundo del trabajo y la educación presentado este año por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El impacto del desempleo en la generación más joven arroja luz sobre algunos factores que pueden aumentar el riesgo de desempleo y, a su vez, ofrece ideas para dar respuestas con políticas educativas.

El nivel educativo tiene impacto en el empleo y la crisis no ha hecho sino aumentarlo.

En los países de la OCDE, apenas el 4,8 por ciento de las personas con educación terciaria estaban desempleadas, mientras que sí lo estaban el 12,6 por ciento de los que no habían alcanzado la educación secundaria.

Entre 2008 y 2011, aumentó la diferencia en la tasa de desempleo entre las personas con un nivel bajo de educación y las que tienen un nivel alto, ya que las personas sin competencias adquiridas por un nivel mínimo de educación se encuentran en una situación muy vulnerable en un mercado laboral inestable.

Los países con cifras altas de jóvenes de 25 a 34 años graduados en programas de formación profesional han tenido éxito al reducir el riesgo de desempleo entre los jóvenes cuyo nivel máximo alcanzado ha sido la educación secundaria.

Los países que tienen una proporción superior a la media (32 por ciento) de adultos jóvenes graduados en programas de formación profesional, como Alemania, Austria, Luxemburgo y República Checa, fueron capaces de mantener las tasas de desempleo de este grupo de edad en niveles inferiores a los ocho puntos porcentuales.

Sin embargo, países como España, Grecia e Irlanda, donde menos del 25 por ciento de los adultos jóvenes se gradúan en secundaria superior en programas de formación profesional, han tenido aumentos en las tasas de desempleo de al menos 12 puntos porcentuales en las personas de 25 a 34 años con sólo educación secundaria.

En los países de la OCDE, el 63 por ciento de los jóvenes de 25 años tiene graduación secundaria, esta proporción asciende al 79 por ciento en Chile, pero en Argentina apenas llega al 41 por ciento.

Si se considera la población de entre 25 y 64 años, tenemos que en los países de la OCDE el 32 por ciento tiene graduación terciaria, esta proporción llega al 29 por ciento en Chile, 17 por ciento en México y apenas el 14 por ciento en Argentina.

En los países de la OCDE, el 29 por ciento de los jóvenes de entre 20 y 29 años de edad asiste a un establecimiento educativo; se destaca que en Argentina esta proporción es casi igual (28 por ciento).

Recordemos lo visto en boletines anteriores, nuestras universidades tienen muchos estudiantes pero pocos graduados.

Una conclusión importante de este panorama internacional de la educación y el empleo es la reducida matriculación terciaria en la Argentina en las carreras científicas y tecnológicas, ya que en los países de la OCDE el 27 por ciento de los estudiantes cursa estas carreras, en México 34 por ciento, en Chile 25 por ciento y aquí apenas el 21 por ciento.

Doctor Alieto Aldo Guadagni

Director del CEA

En las provincias sobran casi medio millón de empleados públicos

Mientras que entre 2013 y 2003 la población argentina aumentó en un 11%, el empleo público de todas las provincias los hizo en el 43%. Entonces, resulta interesante estimar cuál hubiera sido la dotación “ideal” u “óptima” de dotación estatal si la misma hubiera crecido a la misma tasa que la población desde el año 2003, lo que se considera una trayectoria más razonable. Según esta metodología durante la última década se han creado un total de 434 mil puestos públicos excedentes, que en porcentaje significan una plantilla que se ubica un 28% por encima del “óptimo” que estaría en torno a los 1,5 millones. Calculando el cociente entre la planta excedente y la óptima, el mayor sobredimensionamiento se presenta en Catamarca que posee una planta un 63% mayor a la necesaria. Asimismo, con importantes excesos se presentan Tierra del Fuego (55%), Corrientes (46%), Salta (38%), Buenos Aires (37%) y Jujuy (35%). También por arriba de la media y alrededor del 30% se listan Santiago del Estero, Chubut, Tucumán, CABA y Chaco.

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Si los estados provinciales no hubieran incorporado personal en demasía la tasa de desempleo del 3° trimestre del año pasado habría llegado al 9,1% en lugar del 6,6% observado, es decir 2,5% puntos porcentuales (p.p.) más. La provincia en sufrir la mayor tasa habría sido Catamarca con el 20,6% versus el 7,7% efectivamente registrado, siguiendo Tierra del Fuego con 17,7% versus 7,9% y Salta con un 13,8% versus el 10,2% obtenido. En cuanto a los mayores impactos del empleo estatal excedente sobre las tasas efectivamente registradas, las mayores brechas porcentuales se exhiben en Catamarca con una diferencia de 12,9 p.p. entre la situación con y sin planta pública en exceso, siguiendo Tierra del Fuego con 9,8 p.p. y Corrientes con 6,3 p.p. Para Santiago del Estero, Chaco, Jujuy, Chubut, Neuquén, La Rioja, Salta y Río Negro el empleo público excedente reduce la tasa de desocupación entre 5 a 4 puntos porcentuales.

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Por último cabe preguntarse cuánto tendría que crecer el sector privado de cada provincia para absorber el empleo público sobrante, o lo que es lo mismo cuántas empresas privadas adicionales deberían crearse para emplear (en blanco) a los trabajadores estatales superabundantes. En función del promedio de ocupados por empresa privada de cada provincia serían necesarias un total de 45 mil empresas privadas adicionales para incorporar a las 434 mil personas no absorbidas por los Estados provinciales, es decir un 7% más de firmas que las cerca de 650 mil existentes en la actualidad. En base a la creación anual promedio de empresas de los últimos diez años este proceso llevaría dos años, siempre que se dejara de ampliar la planta de empleo público por encima del crecimiento poblacional. Para 15 provincias el aumento necesario de firmas privadas se encuentra por arriba del 7% promedio, destacándose Catamarca que debería crear un 51% más de empresas (lo que le llevaría 14 años), Corrientes (32% – 9 años) y Santiago del Estero (25% – 6 años). En tanto para los casos de provincias como Jujuy, Chaco, La Rioja Salta y Tierra del Fuego la creación requerida de compañías está en el rango de entre un 20% a 15% con un proceso que podría durar entre 5 a 4 años.

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El 16,9% de la población económicamente activa con problemas de empleo

De acuerdo a los últimos datos publicados por el INDEC, en el segundo trimestre del año 2014, la tasa de desempleo se ubicó en el 7,5% de la población económicamente activa (PEA), habiendo registrado un incremento de 0,3 puntos porcentuales respecto al desempleo observado en el mismo trimestre de 2013 y 0.4 pp con respecto al primer trimestre de 2014.

Si se agrega la proporción de individuos en condiciones de subocupación (9,4% de la PEA), se obtiene que más del 16,9% de la población económicamente activa presenta problemas de empleo.

Entre el primer y segundo trimestre de 2014, la cantidad de desocupados habría crecido 47.000 en los 31 aglomerados relevados, en tanto que la estimación para el total de la población urbana sería de 94.400. En forma acumulada, los desocupados habrían aumentado 204.000, alcanzando a 1.270.000 personas para el total urbano.

El incremento de la tasa de desempleo es consecuencia de una caída de la demanda laboral (tasa de empleo), y también, pero en menor medida, de la reducción de la oferta de trabajo. La tasa de empleo, 41,4% al segundo trimestre de 2014, es la más baja desde el 40,7% reportado en el primer trimestre de 2006. En tanto, la tasa de actividad de 44,8% registró una nueva caída, su valor más bajo desde el 2003.

Gran Buenos Aires y la región Pampeana registran las mayores tasas de desocupación del país (7,7% y 8,9% respectivamente) junto con una elevada tasa de subocupación (10,5% y 9,3% respectivamente). En tanto, las regiones que registran menores tasas de desempleo son Cuyo y NEA (5% y 3,3% respectivamente).

Respecto al mismo período de 2013, únicamente la región Cuyo ha logrado bajar marginalmente su tasa de desocupación, en tanto que en el resto dicha tasa creció: Gran Buenos Aires (+0,1%), Patagonia (+0,1%), Pampeana (+0,4%), NOA (+0,7%) y NEA (+0,8%).

Por cada 1% de crecimiento, el empleo aumenta apenas 0,2%

Grafico23-2-14_2La caída en la tasa de desempleo que informó el INDEC se produjo porque mucha gente dejó de buscar empleo. Esto es el resultado de la pérdida de capacidad para generar nuevos empleos asociada al bajo crecimiento económico y la pobre calidad de las instituciones laborales. El problema no se resuelve induciendo a que en las paritarias se fijen aumentos de salario por debajo de la inflación y utilizando fondos públicos para subsidiar la inactividad laboral –como la Asignación Universal por Hijo y el Progresar– sino mejorando el diseño de las instituciones laborales.

El INDEC informó que el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE), que es un avance del PBI, creció en el último trimestre del año un 2,7% interanual. En el mismo período, último trimestre del año, el INDEC también informó que la tasa de desocupación cayó de 6,9% a 6,4% de la población activa. Evaluados con superficialidad, los datos pueden conducir a conclusiones optimistas.

Por un lado, existen dudas sobre la calidad de los datos que produce el organismo oficial en relación al nivel de actividad económica. Pero más importante aún es que el INDEC también informó que la población activa (o sea, la gente que trabaja o busca trabajo) tuvo una importante caída, del 46,3% a 45,6% de la población total en el último trimestre de cada año. Se trata de un dato extremadamente importante ya que, si la tasa de participación laboral no se hubiese reducido, la tasa de desempleo no habría sido de 6,4% sino de 7,7% de la población activa. Es decir, la tasa de desempleo disminuyó porque mucha gente dejó de buscar trabajo; caso contrario, la desocupación habría aumentado.

Uno de los motivos fundamentales por el cual la gente deja de participar del mercado laboral es la insuficiente disponibilidad de puestos de trabajo. En este sentido, es importante observar los datos oficiales del Ministerio de Economía que muestran que:

·         Entre los años 2003 y 2008 la economía creció al 8,4% anual y el empleo total lo hizo a razón del 2,8% anual.

·         Entre los años 2008 y 2012 la economía creció al 5,1% anual y el empleo total al 1,3% anual.

·         En el año 2013 la economía creció al 4,9% y el empleo apenas al 0,9% anual.

Estos datos muestran que los problemas del mercado de trabajo están asociados al aletargamiento en el ritmo de expansión de la actividad productiva. Es previsible que una economía que crece menos genere menos empleos. Pero no tan obvio es que la información oficial también está señalando que por cada punto que crece la economía, el empleo crece cada vez menos. Luego de la mega-devaluación del año 2002, por cada punto de crecimiento de la economía el empleo total crecía 0,33 puntos. A partir del año 2008, esta relación cae al 0,26 y en el año 2013 disminuye a 0,18. En otras palabras, el crecimiento económico “rinde” cada menos en términos de generación de nuevos empleos.

Existen razones para sospechar que el dato oficial del INDEC sobre crecimiento económico estaría sobrestimado. Pero esto no invalida el razonamiento, ya que los datos de empleo incluyen una creciente proporción de trabajos de baja calidad. Fundamentalmente, cuentapropismo y empleo público. Estimaciones para el año 2013 señalan que el empleo asalariado privado formal se mantiene prácticamente estancado de manera que casi la totalidad de los nuevos empleos son trabajo autónomo o empleo público.

Los indicadores del mercado de trabajo en la última década testimonian los enormes costos sociales que tiene asociada la baja calidad de las instituciones laborales. Hasta aproximadamente el año 2008, la generación de empleo se sustentó en la licuación de costos laborales basado en la caída del salario real producida en la mega-devaluación del año 2002. Las consecuencias de no haber sustituido un modelo basado en salarios bajos por otro que ponga énfasis en la productividad con mejores diseños en las instituciones laborales se exteriorizan con claridad en los últimos años. Prueba de ello es que el empleo se estanca y las autoridades se ven forzadas a exigir aumentos de salarios nominales por debajo de la inflación a fin de equilibrar la economía.

La creciente inactividad laboral exterioriza la decadencia. El fenómeno es potenciado por la enorme masa de fondos públicos utilizados para subsidiar el no trabajo de las personas (como la Asignación Universal por Hijo y el Progresar). Una estrategia alternativa es promover la inclusión social mejorando el diseño de las instituciones laborales e impulsando políticas públicas que estimulen la participación laboral.

Indec: Bajó el desempleo en el país al 6,8% y en La Rioja es del 5,4%

gal-567186La tasa de desocupación bajó a 6,8 por ciento en el tercer trimestre del año y afecta a unas 1.220.000 personas, según datos dados a conocer hoy por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

En tanto, la subocupación -personas que trabajan menos de 35 horas semanales- fue de 8,7 por ciento en el mismo período, y comprende a 1.560.000 habitantes.

En consecuencia, sobre una Población Económicamente Activa (PEA) de 18.000.000 de personas, 2.780.000 tienen problemas de inserción laboral en el país.

Cabe apuntar que la actual metodología de cálculo de desocupación utilizada por el INDEC computa como ocupados a los beneficiarios de planes sociales.

La tasa de desocupación de 6,8 por ciento es la segunda más baja desde 2003, detrás del 6,7 por ciento que se registró en el cuarto trimestre de 2011.

La caída en la tasa de desempleo se produjo en un período en el que la economía acumuló una expansión del orden del 5,5 por ciento.

Asimismo, de acuerdo con la información oficial la ciudad de Resistencia y sus alrededores tiene pleno empleo, mientras que Mar del Plata con un desempleo del 11 por ciento en la de peor condición laboral del país.

De acuerdo con la información oficial, la desocupación en el tercer trimestre del año se redujo 0,8 puntos, respecto al 7,6 por ciento que se computó en el mismo período de 2012.

En tanto, la subocupación cayó 0,2 puntos respecto del 8,9 por ciento que se detectó un año atrás. A su vez, el INDEC detalló que la subocupación demandante -personas que buscan mejorar su condición- es de 5,8 por ciento; mientras que la no demandante es de 2,9 por ciento.

La tasa de empleo -porcentaje entre la población ocupada y la población total- es de 42,9 por ciento y se redujo 0,4 puntos con relación al 43,3 por ciento del tercer trimestre del año pasado.

El detalle por ciudad

Ciudad de Bs. As 5,2
GBA 8,1
Mendoza 4,2
San Juan 7,1
San Luis 2,0
Corrientes 4,5
Formosa 1,7
Catamarca 7,3
Tucumán 3,3
Jujuy 5,1
La Rioja 5,4
Salta 9,3
Santiago Del Estero 3,5
Córdoba 8,9
La Plata 6,5
Rosario 7,7
Paraná 5,8
Santa Fe 5,2
Santa Rosa 2,4
Neuquén 7,2
Río Gallegos 3,0
Ushuaia 8,0
Rawson 6,1
Viedma 4,3

Antagonismos

Resistencia, la capital de Chaco, provincia gobernada por el designado jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, registró una tasa de desocupación “cero”.

En tanto, la ciudad con mayor desempleo es Mar del Plata, donde el 11 por ciento de la fuerza laboral no tiene ocupación.